Has visto mi rostro en las mañanas
cuando se despereza del mundo de los sueños;
has sentido mi piel tibia o hirviente,
cuando inundas de caricias mi memoria.
Escuchas mi voz, pruebas mi boca
y mis besos se deslizan por tu cuerpo,
revolotean y juegan
para posarse delicados y sedientos...
Hueles el perfume de mi pecho
y, tranquila, te quedas dormida
soñando que duermo contigo
--
Son muchos los días sin ti
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