
Uno de los compromisos mayores que se pueden asumir en la vida es la formación de otras personas, esa formación involucra una manera de ser, de hacer y de sentir respecto de la actividad única que realizamos en nuestra cotidianeidad que sólo es posible contagiarla con ese entusiasmo.
Para mí, la música es una de esas sanas adicciones que provocan a continuar en el vicio a pesar de todo y para el favor de todos.
Trabajo con niños desde 3 años, con la idea de que, en algún momento, recuperemos el sentido de la vida y del amor al que nos debemos, y pongamos al servicio de los demás estas habilidades que dios en su sabiduría nos ha dado.
Estoy para servirles.